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Durante el siglo XVI la vihuela disfrutó de una posición privilegiada en España y en las áreas donde la influencia española se hacía sentir. Según investigaciones recientes, este instrumento se […]

Durante el siglo XVI la vihuela disfrutó de una posición privilegiada en España y en las áreas donde la influencia española se hacía sentir. Según investigaciones recientes, este instrumento se desarrolló precisamente en España, durante la segunda mitad del siglo XV. A pesar de las diferencias morfológicas, el laúd y la vihuela compartían una serie de características: ambos instrumentos tenían la misma encordadura y afinación, y se tocaban con una técnica similar.

Los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, fueron probablemente los primeros en tener vihuelistas a su servicio de manera regular. El emperador Carlos V mantuvo la tradición de emplear vihuelistas, y un nombre sobresale en esta corte como vihuelista: Luys de Narváez, autor de Los seys libros del Delphin de musica de cifras para tañer Vihuela (Valladolid, 1538), el segundo libro conocido de música para vihuela.

La música de Narváez trascendió las fronteras hispanas; algunas de sus piezas aparecen en las antologías de música para laúd publicadas por Pierre Phalèse en 1546, 1563 y 1568, así como en las colecciones editadas por Guillaume Morlaye en 1552 y Luis Venegas de Henestrosa en 1557. Varias obras de Narváez también se pueden encontrar en manuscritos ingleses de fines del siglo XVI.

Fuenllana publicó su Libro de música para vihuela Orphenica lyra en 1554 y, un año después, Bermudo también lo incluyó entre los grandes vihuelistas de su tiempo. Su nombre comienza a aparecer en 1568 en los documentos y nóminas de la reina Isabelle de Valois, tercera esposa del rey, como músico de cámara y es muy probable que Fuenllana tuviera nexos con la corte imperial aun antes de dedicar su obra al príncipe Felipe. Se puede encontrar a Fuenllana al servicio de la reina Isabelle hasta 1568, fecha en que ella muere, y, de acuerdo con una petición de una de sus hijas, Catalina de Fuenllana, al rey Felipe IV, también sirvió durante más de cuarenta y seis años como músico de cámara a los reyes Felipe ll y Felipe lll.

El emperador Carlos V tenia una especial predilección por la música de los compositores de la escuela franco-flamenca, especialmente la de Josquin Lebloitte dit des Pres (c.1455/60 – 1521), la cual se refleja claramente en Los seys libros del Delphin. Narváez dedica todo el tercer libro especialmente a intabulaciones de piezas de Josquin, incluyendo también dos canciones de Nicolás Gombert (c.1500 – c.1556), maestro de capilla de la corte imperial, y otra de Jean Richafort (c.1480 – c.1547). Entre estas sobresale la versión ornamentada de Mille regres [16], a la cual Narváez denomina aquí La canción del Emperador, lo cual confirma la preferencia de Carlos V por la música de Josquin. Las fantasías de Narváez parecen inspiradas en modelos franco-flamencos, tales como el Cum sancto spiritu de la misa de la Fuga [19] o el Sanctus & Ossana de la misa de Faysans Regretz de Josquin [17], pero consigue superar magistralmente las limitaciones del instrumento, mostrando una gran libertad y belleza en la concepción de su polifonía con líneas que fluyen en una forma completamente natural, sin ninguna restricción. Finalmente, las diferencias de Narváez nos lo muestran libre de las restricciones impuestas por las normas teóricas del contrapunto y dando cauce libre a una creatividad inigualada entre los vihuelistas.

La influencia de la polifonía vocal también aparece en las obras de Miguel de Fuenllana, probablemente el vihuelista más apegado al estilo imitativo y contrapuntístico heredado de los maestros franco-flamencos. Sin embargo, Fuenllana también puede considerarse como un maestro en el manejo idiomático del instrumento: un buen ejemplo lo constituye la glosa sobre Tan que viuray [4] de Claudin de Sermissy (c.1490-1562), en la cual Fuenllana transforma una pieza vocal en una definitivamente instrumental a base del uso de escalas ornamentales.

La extraordinaria vihuelista, laudista y guitarrista argentina Dolores Costoyas realizó esta grabación por invitación del prestigioso productor Peter Czornyj, creador del sello Archiv, en el año 2000. Cantus la recupera ahora, remasterizada y con nuevas notas internas y diseño, porque se trata de una de los más bellos discos de vihuela jamás grabados. Dolores Costoyas demuestra una elocuencia, una claridad de pulsación, una transparencia de sonido que hacen de su escucha un raro placer, lleno de una magia y una poesía infinitas.

   

Artista

  • Dolores Costoyas, vihuela

Información adicional

  • Duración total 63:00

    Libreto Incluye notas escritas por José Carlos Cabello & Antonio Corona Alcalde.

    Grabación St. Lucius Kirche, Essen-Werden, Alemania, mayo de 2000

    Sonido, edición digital y producción musical por Christoph Cassen Producción ejecutiva Peter Czornyj & José Carlos Cabello

    Diseño y edición del libreto José Carlos Cabello

    Cubierta Jan Gossaert: Francisco de los Cobos (secretario de Carlos V, detalle).

    The J. Paul Getty Museum, Los Ángeles, California, USA.

    Todos los derechos reservados.

 

 

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    Luys de Narváez: El sexto Tono sobre fa vt mi re. Fantasia
    Miguel de Fuenllana: Fantasia del author
    Luys de Narváez: Cancion del primer Tono de Gombert

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